lunes, 15 de octubre de 2012

Vito Acconci

Vito Acconci (Nueva York, 1940)



“Mi obra va de la poesía, es decir, del objeto y del sujeto, a la arquitectura, a la construcción del espacio. Tanto la escritura como la arquitectura están implicadas con el tiempo. La lectura de un libro tiene un principio y un final y la arquitectura tiene que ver con la ocasión, con lo que la gente puede hacer en un espacio”

Un peculiar viaje artístico, ha llevado a este creador desde los terrenos de la poesía hasta los de la arquitectura, pasando por caminos que le condujeron por el camino de la video creación y de la performance, en una trayectoria muy original y en la que el concepto de movimiento es uno de los pilares de su carrera.



Hijo de inmigrantes italianos, fue su padre quien dirigió sus primeros pasos que le llevaron acercarse al mundo del arte con visitas a museos o representaciones de ópera, y de ahí llegará hasta la Universidad de Iowa, donde estudiará literatura y poesía. A finales de los años 60 iniciará una evolución artística que le llevará a convertirse en uno de los autores de referencia dentro del arte conceptual, cuando empiece a trabajar con la hoja en blanco como un espacio en el que se podía circular y reflexionar sobre el movimiento que se hace a la hora de escribir, lo que le lleva a plantearse preguntas como: “¿Qué es lo que hace que te mueves desde el margen izquierdo hacia el derecho? ¿Desde la parte superior de la página hacia la inferior? En otras palabras, yo veía la página como un campo en el que yo como escritor, podía moverme y el espectador también lo podía hacer.”



Así, empieza a realizar los poetry events, un conjunto de performances que unen la escritura, unas palabras que salen del especio que les servía de contenedor, es decir, el papel, para entrar en relación con el lugar circundante, y así poder interactuar con ella, de introducir su propio cuerpo y documentarlo todo con grabaciones videográficas y fotografías, y que estarán en el origen de los trabajos que realizará en súper 8 entre los años 1969 y 1974.

Trabajos de factura simple pero con un contenido profundo, de difícil acceso desde el punto de vista psicológico. Instalaciones y performances que causaron una gran polémica por la confrontación tan directa que plantea al espectador, y que ahora se consideran obras clásicas dentro del panorama del arte conceptual. “Siempre me ha interesado mucho los agentes participativos e interactivos. De alguna manera he estado interesado en una persona manipulando un objeto o participando en algo más que en la que está simplemente mirando algo.”



Su trabajo empieza a adquirir un contenido arquitectónico en 1980, año en el que completa la Instant House, una instalación con la que quería que fuera el propio espectador el que diera forma a la arquitectura. A pesar de no haber estudiado arquitectura, en 1988 fundó el Acconci Studio, del que están saliendo una serie de propuestas que muestran una inventiva extraordinaria, y que, en muchas ocasiones, entran de lleno en la arquitectura fantástica, en una suerte de anticipo de lo que puede ser el futuro de nuestras ciudades y que le ha dado un importante reconocimiento internacional, sobre todo después de realizar una estructura llamada Murinsel, en medio del río Mur a su paso por la ciudad austriaca de Graz. Un edificio que es un nudo de acero, un material llamado Lucite y vidrio, conectado con las dos orillas del río por medio de pasarelas peatonales, y que contiene un teatro, una zona de juegos y un café.



Y en este punto cedo la palabra al propio artista: “Creo que la única arquitectura que significa algo, es la que trata de reinventar la ingeniería.”

“De algún modo, si pienso que la arquitectura que conocemos es una actividad totalitaria, yo trata de hacer lo contrario. Trato de dar a la gente múltiples opciones. Lo que realmente nos gusta de nuestros proyectos es liberar a las personas.”

“Nos gustan los diseños que liberan a la gente, que le permiten tener nuevas experiencias, o que les sacan de la rutina, estamos interesados, como muchos diseñadores del momento, en una suerte de diseño móvil.”

“La gente sabe de arquitectura porque en algún momento, por una puerta estrecha o un techo bajo, se puede haber sentido aprisionado. De hecho, mi miedo es que el diseño del espacio puede determinar la conducta de la gente en él y eso puede ser totalitario, por eso me gusta la arquitectura móvil, con paredes que se pueden taladrar y agujerear, con los límites entre lo público y lo privado imprecisos”

Fuente del articulo el Blog: lavidanoimitaalarte

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